Fuente: http://blog.cuatro.com/noticias/2009/12/la-opini%C3%B3n-de-gabilondo-3-de-diciembre.html
Sobre cómo habría que actuar, no tenemos idea formada. Vemos, escuchamos y tratamos de entender. El otro asunto, el de los crucifijos, lo entendemos mejor. Tan bien lo entendemos, que damos por imposible un acuerdo racional. La razón no ha logrado nunca hasta ahora imponerse a los fundamentalistas que creen que el espacio público, en España, es mas español que público. Y español quiere decir católico. Y que si deja de ser católico deja de ser español y etcétera, etcétera, hasta formar ese puré lleno de tropezones en el que nos hemos ido rompiendo la crisma regularmente. No pocos han logrado algo dificilísimo: hacerse demócratas y seguir pensando así.
Pero eso es lo que hay. Por eso no aceptan el laicismo, que, bien mirado, no es sino la forma resumida de decir libertad religiosa de verdad. ¿Por qué se oponen?. No porque ponga en peligro su fe, que nada tiene que temer, sino porque pone en peligro su hegemonía. En el fondo, revela una gran desconfianza en sus fuerzas, tal vez porque comprueban que, por mucha mayoría que aseguren ser, nunca logran financiarse solos, ni financiar sin apoyo estatal sus iglesias o sus colegios. De todas formas, deberían frenar sus arrebatadas protestas.
Los que han propuesto suprimir los crucifijos de los colegios públicos no son los rojos, separatistas y masones de la antiespaña. Son los miembros del Tribunal Europeo de Estrasburgo, que nos parecieron respetabilísimos y llenos de buen juicio cuando ratificaron la ilegalización de Batasuna."







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